viernes, 19 de junio de 2009

Todo le hace feliz

Desde el momento en que se levanta, todo le hace feliz. Apenas abre los ojos y ve la luz entrar, una sonrisa aparece en él. Todo le hace feliz y lo comprueba al dar su primer paso del día, al sentir la dureza del suelo, no por la dureza en sí, sino por la parte del sentir. Comienza a caminar y no deja de sonreír, siente como si fuera la primera vez que lo hace. Sabe que no es la primera vez, pero le gusta pensar que así es. Pensar en cada paso, planearlo y disfrutar del hecho de que su cuerpo está haciendo exactamente lo que le pide que haga. Su primer alimento del día es un simple jugo de frutas que le permite usar su sentido del gusto y disfrutar el sabor que, a pesar de ser casi siempre el mismo todos los días, no le aburre. Después de eso toma una ducha y siente como cada gota de agua que cae le relaja un poco más que la anterior. Para él es uno de los mejores momentos del día y demora a propósito para disfrutar un poco más. Hoy es domingo y, como todos los domingos del último año, va a visitar a su abuela. Hace un tiempo había dejado de hacerlo por resentimientos familiares que ya no siente y que han sido reemplazados por ganas de disfrutar los últimos años de su abuela y los primeros de la sobrina que vive con ella. Ve a su abuela sabiendo que ella pronto va a morir, pero no siente pena, ya no existe la posibilidad de que ella muera sin haberse ellos reconciliado y cualquier evento futuro será simplemente lo que estaba destinado a pasar.

Siente un cariño especial por su sobrina, no tiene idea de donde salió un ser capaz de expresar tanto en medio de una familia que no suele expresar mucho. El la observa mientras juega y no puede evitar sonreír mientras piensa que las cosas no pueden ir tan mal como el solía creer. Si las cosas fueran como el creía antes, no hubiera forma de que una niña fuera tan feliz. Como ya dije, no puede evitar sonreír mientras ve a la niña corriendo, moviendo sus trencitas y cayendo al suelo sin llorar, es como si el estuviera experimentando todo eso nuevamente. La niña corre hacia él y le abraza sin una razón, él ya había olvidado la última vez que hizo eso, abrazar a alguien sin una razón específica.

Es la hora de almuerzo y todos están en la mesa, toda la gente a la que él quiere, bueno, casi toda. Hace mucho tiempo que no sucedía algo así, hace mucho tiempo que no se reunía con tantos familiares sin sentirse incómodo, sin sentir que no aguantaba a alguien. Qué diferencia, incluso conversa con ellos, tal vez cosas irrelevantes, pero no le importa, sabe que probablemente sea una de las últimas veces que lo hace, porque, la verdad, todos hacen esto por esa persona que pronto no va a estar con ellos y que es, probablemente, el único lazo que les mantiene unidos. De todas formas disfruta del momento y, la verdad, ¿por qué no hacerlo? Todos y cada uno de ellos han sido partícipes de algún momento importante en su vida y ahora los tiene a todos juntos en un mismo lugar.

Se acaba el almuerzo y regresa a su casa, son casi las 7 de la noche. Entra a su habitación y apenas abre su puerta ve una fotografía en la que el está junto a otra persona. Ha pensado en ella durante el día, pero en este preciso momento pensar en ella es lo único que hace. Hoy no la va a ver. Sin embargo, el hecho de que exista una persona en el mundo capaz de llenar el espacio que ella llena en esta etapa de su vida le hace feliz. El hecho de tener a alguien en quien pensar de la forma en que piensa en ella le hace sonreír una vez más. A pesar de que faltan varios días para volver a verla piensa “no importa, puedo esperar por siempre…tengo tiempo”. Solo está seguro de una cosa, la próxima vez que la vez, seguirá el ejemplo de su sobrina y, apenas la vea le dará un abrazo sin sentido y sin un razón específica. Cursilerías se le ocurren, toma su guitarra y toca una canción que nadie a escuchado pero que tiene una letra que en algún momento el escribió para ella. Algunas personas han leído esta letra, ella no, se llama “no me escucha” y, si bien solía ser un poco triste, ha dejado de serlo y ahora le alegra. Creo que en el fondo él espera que, de alguna forma, ella oiga esta canción mientras el la está tocando, aunque ella este muy lejos…físicamente.

Mientras la toca sus dedos sienten las cuerdas que alguna vez le hicieron sangrar. Tambien oye los sonidos que nadie más puede escuchar y se siente especial al ser el único en todo el mundo que esta interpretando las notas que el puede sacar. Toca otras canciones también, muchas de ellas no son suyas, son mas bien canciones que le hacen regresar a momentos anteriores que nunca fueron malos y siempre fueron buenos. Incluso se atreve a cantar y, aunque no lo hace tan bien, resulta escuchable. Se pasa casi 3 horas tocando canciones para nadie, aunque siempre son para alguien…generalmente alguien que no está.

Ya son casi las 10 de la noche y tiene un fuerte dolor de espalda, por lo que decide irse a dormir. Apaga todo en su cuarto menos el reproductor en el que ha puesto un disco de The Beatles a un volumen bajo. Se recuesta en su cama y mira el techo, recuerda todo lo que ha hecho en el día y se da cuenta de que ningún pensamiento triste le ha invadido. Una vez más comienza a pensar y se da cuenta de que esta en paz con el mundo entero y, sobre todo, consigo mismo. Se da cuenta de que en su vida hay cosas que recuerda, que perduran de igual o diferente manera, y otras que han aparecido en el camino que le han dado la tranquilidad que tanto buscaba y no puede evitar sentir otra cosa más que gratitud por todo, lo bueno y lo malo, por cada una de las personas que conoció, por las que le hicieron feliz, por las que le hicieron daño y por cada uno de los días que ha vivido, porque le han dado la oportunidad de darse cuenta de lo increíble que es su existencia y de lo feliz que puede llegar a ser por el simple hecho de estar vivo y a punto de quedarse dormido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario