viernes, 19 de junio de 2009

En una habitación (15/05/2001)

¿Qué puedo hacer? Ella solo está sentada junto a la ventana viendo estrellas en esta rarísima noche ¿qué está haciendo? Está vendo el cielo, buscando estrellas para pedir algun deseo o algo así, estoy suponiendo. Debe estar pidiendo dejar de soñar con esa persona que le arruina las noches. Debe estar pidiendo por la desaparición de esa persona a la que conocía mejor que nadie. No deja de preguntarse ¿por qué no me deja dormir? ¿Por qué no dejo de pensar en él? Probablemente sea porque yo tampoco puedo dejar de pensar en ella. No puedo dejarla de lado. No puedo hacer que mi mente se libere de un peso tan grande. Tan solo la veo y siento como todas las cosas van cobrando importancia. Un segundo después todas las cosas desaparecen y todo se vuelve negro, su figura se deforma, sus ojos se cierran y su sombra, que va acercándose a mi, me tumba al suelo. Me quedo sin ganas de levantarme, no me levanto, no puedo, su liviano peso no me deja y espero algún tiempo para recuperarme. A pesar de todo sigo viéndola porque no puedo dejar de hacerlo.

La extraño y siempre la he extrañado. Todo me dolía y todo me sigue haciendo daño. Absolutamente nada se siente bien y la sigo extrañando. Es algo que debo dejar de hacer y que sigo haciendo. No puedo creer que ella haya hecho lo que me hizo. Ella ha regresado allí, a su posición inicial, está en la ventana viendo estrellas. Yo sería muy feliz si ella no estuviera allí, pero hacerla desaparecer es imposible porque yo no quiero que se vaya. Me duele todo lo que me dice y sé que le duele todo lo que le digo. Aún así no quiero dejar de oírle y ella no puede dejar de hacer lo mismo. Es más, quiere meterse en mis problemas, quiere solucionarlos, quiere arreglar todo lo que siento está mal, incluso ella quiere cambiar. Ya es muy tarde, yo cambié primero y si ella cambiara nuestra combinación sería dos veces más mala de lo que era antes y una vez peor de lo que es ahora. La veo junto a la ventana y siento que la quiero demasiado.

Las luces están apagadas pero me gustaría encenderlas para que pudiera ver lo que me está haciendo. Tiene que ver mis lágrimas porque son su responsabilidad. No, no debe ver mis lágrimas porque eso la llevaría acercarse a mí y yo la quiero lejos. No la quiero en un mal lugar, la quiero en un lugar difícil para que no se le haga fácil la salida y así regresar a mí. Aún así la quiero y se que ella me quiere, pero no soporto ver como está allí sentada junto a la ventana viendo estrellas.

Me hago el dormido para que no se me acerque, pero ella igual lo hace. Trato de desaparecer para que no me encuentre, para que nadie me encuentre, pero ella siempre sabe en qué lugar estoy. No necesita ayuda de nadie, tan solo se levanta, da unos pasos y ya me tiene delante de ella. Hubo un tiempo en que eso era perfecto, pero ahora no. Todo está mal y nada es como debería ser. Estoy viendo como se levanta y camina, deja de estar junto a la ventana, ella no debería estar cerca de mí, no debería estar aquí, mejor dicho, nuca debí yo haber venido aquí. Sigue creyendo que con su presencia toda mi confusión desaparece y por eso me invita a venir. Mi presencia en esta habitación es mentira, yo no quiero estar aquí y ella lo sabe, pero dice que yo sí quiero estar ahí y tiene razón. Es como si no me oyera, como si yo no pudiera hablar, como si yo no escuchara lo que ella quiere expresar.

De pronto la habitación se vuelve ordenada nuevamente y nosotros nos vemos como cualquier otra persona nos podría ver. No soporto la manera en que ella se quiere despedir de mí pues ya está amaneciendo y ya me tengo que ir. No aguanto como me abraza o como pretende besarme como si todo estuviera bien. No puedo creer como yo la beso y le sonrío mientras que por dentro quisiera no haberla conocido. Realmente yo la quiero pero no soporto verla junto a mí.

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